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Guía práctica

¿No puedes echar la llave? Puede que el problema sea la puerta, no la cerradura

Cada semana atendemos clientes convencidos de que se les ha roto el bombín, y el problema real es que la puerta se ha descuadrado. Te explicamos cómo diferenciarlo antes de gastar en algo que no hace falta.

Si la llave entra pero cuesta girarla, o el pestillo no llega a entrar en el marco, revisa primero la puerta: puede ahorrarte cambiar una cerradura que en realidad funciona bien.

Los síntomas típicos de una puerta descuadrada

Si reconoces alguno de estos síntomas, es muy probable que el bombín esté en perfecto estado y el problema esté en la hoja de la puerta o en el marco, no en la cerradura.

Por qué se descuadra una puerta

Es más habitual de lo que parece, y casi nunca tiene que ver con la cerradura en sí:

¿Y si fuerzo la llave para que entre igual?

Es justo lo que no debes hacer. Forzar la llave o el pestillo contra un marco desalineado desgasta el bombín y puede llegar a partir la llave dentro de la cerradura — convirtiendo un simple ajuste en un cambio completo. Si notas resistencia, para y revisa la puerta antes de insistir.

La solución (casi nunca es cambiar la cerradura)

En la mayoría de los casos, con un ajuste de las bisagras y del cerradero —la pieza metálica del marco donde entra el pestillo— la puerta vuelve a cerrar sin problema, sin tocar la cerradura para nada. Es una revisión sencilla y, como no es una urgencia, puedes pedir cita con calma en el día que mejor te venga.

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Cuándo sí es urgente

Hay dos casos en los que no debes esperar a pedir cita:

En cualquiera de estos dos casos, llámanos directamente: no es momento de pedir cita.

¿Es tu caso ahora mismo?

Si es una urgencia real, llámanos. Si puede esperar, pide cita sin prisas.

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