El bumping y el ganzuado son técnicas que buscan abrir una cerradura sin dejar marcas evidentes. Detectar los indicios a tiempo puede evitarte un disgusto mayor.
Qué es el bumping y qué es el ganzuado
El bumping consiste en usar una llave especialmente tallada que, combinada con un golpe seco, hace saltar los pines del bombín sin necesidad de la llave original. El ganzuado, por su parte, manipula los pines uno a uno con herramientas finas hasta simular el giro de la llave. Ambas técnicas afectan sobre todo a bombines antiguos o de baja gama, sin protección anti-bumping.
Señales de que tu cerradura ha sido manipulada
- Arañazos o marcas metálicas alrededor del bombín que no recuerdas haber hecho
- La llave cuesta más de lo normal en entrar o girar
- El bombín gira "flojo" o con un tacto distinto al habitual
- Restos de virutas metálicas o polvo en la cerradura o en el suelo junto a la puerta
- La puerta no estaba cerrada con doble vuelta y tú siempre la cierras así
- Marcas de palanca en el marco, aunque la cerradura en sí parezca intacta
Qué hacer si sospechas que ha sido manipulada
Si detectas alguna de estas señales, aunque no falte nada en casa, lo recomendable es no forzar más la cerradura y llamar a un cerrajero para que la revise. Un bombín manipulado, aunque siga funcionando, puede haber perdido seguridad y quedar vulnerable a un segundo intento.
¿Y si lo notas de madrugada o en festivo?
No hay problema: atendemos urgencias las 24 horas, los 365 días del año, en Sevilla y Cádiz. Podemos revisar o cambiar la cerradura en la misma visita.
Cómo protegerte
La mejor prevención es instalar cerraduras con certificación anti-bumping y anti-ganzúa homologadas, como las que instalamos de Dierre y Cisa. Un bombín de alta seguridad no elimina el riesgo al cien por cien, pero multiplica el tiempo y la dificultad necesarios para forzarlo, lo cual disuade a la gran mayoría de intentos. Te contamos más en nuestra guía de tipos de cerraduras de seguridad.